
El retiro voluntario masivo que propuso el INTA y que fue aceptado por una buena cantidad de técnicos tiene consecuencias profundas y preocupantes para el futuro de la investigación.
Esto es lo que se desprende de las declaraciones del ingeniero agrónomo Gerardo Quintana, coordinador de Producción Vegetal de la Estación Experimental Agropecuaria “Ing. Agr. Emilio Druzianich” de INTA Las Breñas e investigador con dilatada trayectoria en varios cultivo, especialmente soja aportando a través de convenios de INTA con Aapresid y otras entidades nacionales y empresas de la región una cantidad importante de resultados a través de los ensayos que se realizaron en los últimos 20 años en lotes demostrativos de Chaco, Santiago del Estero y norte de Santa.
Entre varios impactos que tendrá este retiro voluntario es la pérdida de capital humano especializado; ya que no son sus laboratorios, infraestructura o campos, sino sus profesionales altamente capacitados, estimándose que unos 900 se acogieron al retiro, muchos de ellos, referentes nacionales e internacionales en sus áreas de investigación.
Difícil reemplazo
Por otra parte, hay sectores clave de investigación y extensión que se quedan sin profesionales que puedan reemplazar a los que se van; y formar a un investigador para que alcance un nivel de aporte significativo requiere entre 10 y 15 años, por lo que recuperar ese nivel de experiencia llevará mucho tiempo.
Con respecto al conocimiento, esta es una forma de privatizarlo. El INTA, históricamente, generó información técnica que está disponible de forma pública para los productores. Con la salida de estos profesionales hacia el sector privado, como el caso de Quintana que dirigirá una consultora, esa información y asesoramiento especializado ya no estarán disponibles públicamente de la misma manera.
En el sector productivo puede haber un impacto inmediato, debido a que actualmente no hay otra institución capaz de reemplazar las funciones del INTA, y el sector agropecuario puede sentir la falta de estos profesionales en un plazo muy corto.
Se habla de una fuga de talentos en su mejor momento porque profesionales como Quintana mencionan que se retiran en un momento de plenitud en sus carreras, cuando todavía tenían mucho para entregar a la institución, representando un momento de inflexión para la institución, dejando vacíos técnicos difíciles de llenar y trasladando gran parte del conocimiento experto desde el ámbito público hacia el privado
Sigue vinculado
A pesar de su retiro, Quintana seguirá vinculado a proyectos específicos del INTA, como es la organización del 2° Congreso de Cereales y Oleaginosas programado para noviembre.
El ingeniero destacó que su formación, tanto académica de posgrado y de experiencia en territorio, se la debe íntegramente al INTA y que se retira en un momento de plenitud profesional para volcar ese conocimiento al sector productivo desde otro lugar y describió a esta transición como un paso hacia "nuevos horizontes" donde su función de consultor que ejercía en el INTA al recibir constantes demandas de empresas y técnicos, ahora se traslada al sector privado.

