Los niños de Catequesis Familiar, CaFa, de la parroquia San Miguel Arcángel participaron en Villa Berthet junto otros cuatro mil chicos de la Diócesis San Roque colmando las calles y punto de encuentro en Villa Berthet.

En este sentido, la Diócesis informó que Villa Berthet vivió una verdadera fiesta de la fe con cerca de 4.000 niños, acompañados por sus familias, catequistas y animadores, que se reunieron el sábado 22 de agosto.

Allí se participó de la 34ª Misa Diocesana de Niños bajo el lema “Unidos en Jesús, unidos en la misión”, con la comunidad de Nuestra Señora del Carmen que fue anfitriona de una jornada marcada por la alegría, la fraternidad y el encuentro con Jesús.

Las delegaciones provenientes de las distintas comunidades de la diócesis comenzaron a llegar poco antes de las 8 de la mañana al microestadio del Club Cooperativa; allí, con banderas, cantos, sonrisas y la alegría propia de los más pequeños, fueron dando vida a una jornada que volvió a poner en el centro la esperanza y la fe compartida.

El encuentro comenzó con un momento de animación y presentación de las delegaciones, preparando el corazón para el momento central de la jornada: la celebración de la Santa Misa.

La Eucaristía fue presidida por el obispo diocesano, monseñor Hugo Barbaro, y concelebrada por numerosos sacerdotes que acompañaron a las comunidades. Iglesia que camina unida

La participación de niños llegados desde la mayoría de las comunidades de la diócesis convirtió la celebración en una auténtica expresión de una Iglesia que camina unida y que encuentra en sus niños un motivo de alegría y esperanza.

“Unidos en Jesús, unidos en la misión” fue mucho más que una frase para identificar el encuentro. El lema atravesó toda la jornada e invitó a descubrir que la fe se vive en comunidad y que cada niño, cada familia, cada catequista y cada animador tiene un lugar en la misión de anunciar el Evangelio.

En un clima profundamente festivo, la celebración permitió recordar que la fe también se transmite con gestos sencillos: una canción compartida, una oración pronunciada con el corazón, una mano que acompaña y una comunidad que se reúne para celebrar.

Ganando las calles

Al finalizar la Misa, la fiesta continuó fuera del espacio celebrativo; todos participaron de la tradicional “Caravana de la Fe”, que recorrió las calles del centro de Villa Berthet, con cantos, banderas y el entusiasmo de los niños; una multitud que pasó frente al templo parroquial de Nuestra Señora del Carmen y continuó su marcha hasta llegar a la plaza central, llevando a las calles el mensaje y la alegría de una Iglesia joven y misionera.

Allí, el encuentro se transformó en una gran fiesta comunitaria. El almuerzo compartido, los juegos y los distintos momentos de recreación permitieron prolongar la alegría y fortalecer los vínculos entre niños, familias, catequistas, animadores y comunidades.

La 34ª Misa Diocesana de Niños dejó así una imagen que difícilmente pase desapercibida: miles de niños reunidos para celebrar la fe, encontrarse con Jesús y descubrir que también ellos son protagonistas de la misión de la Iglesia.

Villa Berthet fue durante esta jornada casa y corazón de una diócesis que volvió a encontrarse en torno a sus niños. Y ellos, con su espontaneidad, sus cantos y sus sonrisas, recordaron a todos una verdad sencilla y profunda: cuando se camina unidos en Jesús, la misión se convierte en alegría compartida y la esperanza encuentra nuevos caminos para crecer.

Somos Comunidad. Somos Iglesia.