
La mañana gris, lluviosa y fresca despertaba a los breñenses con la noticia que había partido hacia la eternidad un amigo, colega, compañero de ruta en numerosas coberturas periodísticas y mesas con amigos.
Es que Humberto Ruiz era capaz de todo eso, comunicar, entrevistar, opinar en los medios de comunicación; difundir la música folklórica que tanto le gustaba y cultivar la amistad en mesas de amigos, colegas o no, y si era con guitarreada estaba mucho mejor.
Una personalidad que se nutrió de la humildad, valores y códigos que marcan para siempre en un lugar compartiendo travesuras, juegos y el contacto con chicos y grandes del barrio Sarmiento; esto lo llevó a practicar deportes como su amado fútbol, pero también integró algún equipo de básquetbol. Con todo ese bagaje, en su juventud y como adulto supo granjearse la confianza, consideración y amistad de patrones ya que no le esquivó al trabajo en diversas formas, aunque con la apertura de las radios en frecuencia modulada, las FM, iba a encontrar su lugar con el micrófono preguntando e informando. Las emisoras locales Cordial y Libertad fueron algunas hasta que comenzó a recorrer las calles, instituciones, oficinas y diversos espacios donde había algo para preguntas y contar con un micrófono y una cámara para la empresa donde estuvo hasta el último día de su vida, BCCNet o Breñas Cable Color con el esperado Informe 5 de cada mediodía.
Se lo va a extrañar sin dudas; en el programa, en las redes sociales donde “debatía” con los boquenses desde su lugar de hincha de River, aunque se decía hincha de Banfield, y en sus periódicos viajes al Monumental para ver al club de sus amores, siempre acompañado por su esposa Raquel, al igual que en los viajes a Salta para darse una vueltita por “la Balcarce” con sus peñas, folklore, comidas típicas y sabrosos vinos.
Se seguirá sintiendo su presencia cuando se escuche Cuando en el pecho se siente de los Carabajal o Anaranjado de Franco Barrionuevo, su entrañable amigo.
Los periodistas breñenses, que en un mes y medio celebrarán su día, no tendrán este año su esperado mensaje de “la cena del periodista es el viernes en tal lugar”, como coordinador de la clásica cena a la que invita el doctor Livio Gutiérrez desde hace un par de décadas.
En lo personal, quien esto escribe, va a extrañar la consulta periódica sobre algún hecho noticiable de la ciudad; el intercambio sobre si sabe algo del allanamiento en tal lugar o por qué sonó la sirena de una ambulancia o de bomberos a tal hora.
Lo fundamental fue la distinción de su amistad y ese será el recuerdo hasta que Dios disponga del reencuentro en su Reino. Que el Señor lo reciba en su Gloria y otorgue consuelo a su familia.

