
El merendero Niño Jesús recibió el obsequio de un elemento vital para el desarrollo de su actividad diaria como es una cocina industrial de seis hornallas que aliviará en sus tareas a Valeria Bravo que emprendió con entusiasmo con la obra hace casi tres años.
El lugar donde asisten hasta 90 niños con un promedio diario de 60, aproximadamente, carece de una serie de elementos para ofrecer un mejor servicio pero tiene la dedicación y el amor de la responsable, una mujer joven que con menos de 30 años tuvo esta iniciativa y el acompañamiento de su esposo y tres hijos para que se ocupe el patio y una galería de la casa para el servicio diario.
Todo comienza alrededor de las 15 hs cuando llegan los primeros niños a compartir algunos juegos en el lugar, ubicado a la vera de Ruta 6 en el barrio conocido como “ex quinta Dico Acosta”; a las 17 reciben el refrigerio, producto de los aportes de vecinos e instituciones del medio que acercan la ayuda necesaria para la merienda de cada día y el almuerzo del día sábado.
El acontecimiento de la pandemia por Covid 19 hizo peligrar este servicio por las medidas preventivas impuestas por el gobierno y por la dificultad para conseguir los insumos necesarios; pero, “Dios provee” dijo Valeria y reinició su trabajo ante la necesidad de “sus niños”. Así fue que, según su fe, asegurar que Dios puso en su camino a Liliana e hizo conocer su obra; ésta, a su vez, la contó a amigos de Buenos Aires. Entre ellos se enteró Iván que comenzó a buscar otros espíritus filantrópicos para “tirar un pial” al merendero, logrando un aporte económico a mediados de mayo que, en su primera llegada logró acercar 5 carros de supermercados, adquiridos a un comercio local, colmados para la continuidad de la obra y habrá un aporte similar en la continuidad de los días. Por otro lado y a través de Iván, fue Agustina quien se interesó por esto y prefirió entregar un objeto concreto y necesario que no fuera dinero; y la semana pasada llegó la cocina indicada en el primer párrafo.
Valeria y su fe
Motivada por más de dos años de recibir a los niños y su fe en Dios, indicó que “En ningún momento dejé de dar la merienda a los chicos, hoy fue un bendecido día por este regalo que es una alegría inmensa; sabía que había una sorpresa pero no imaginé esto, una cocina industrial que fue comprada por una señora de Buenos Aires por intermedio de Iván y coordinado en Las Breñas por Lilián, que además siempre nos acompaña, pregunta que nos hace falta y está con nosotros con diversas iniciativas. Esto es de gran ayuda y no podíamos hacer ciertas cosas por la falta de un elemento como éste; ahora será más fácil, aquí también se mantiene la limpieza, la distancia, hay alcohol, desde el inicio les expliqué que había que hacerlo así para poder continuar con este servicio” menciona contenta y emocionada por la realidad que permite crecer su merendero.
Hace alusión que se preservan todas las recomendaciones para prevenir el coronavirus y se les habla y explica a los niños la necesidad de protegerse con las medidas esenciales como distancia social, no aglomerarse, la higiene permanente de manos, entre otras.
Finalmente, pidió la bendición de Dios a todos los que hacen posible que la obra siga en pie, especialmente a los que tienen para compartir y no para acaparar.
Los niños junto a Valeria en el ingreso al merendero Niños Jesús

Cinco carros de supermercados completos fue el aporte de un breñense radicado en Buenos Aires


