
Fue la residente breñense en Resistencia, Elena Rosa “Cuca” Garmaz, y se fue del mundo físico y material muy rápidamente, casi sin despedirse tras padecer en el último tiempo una enfermedad implacable.
El 20 de mayo pasado ascendió a las moradas eternas después de setenta y nueve años de una feliz como fructífera vida, dando testimonio en Las Breñas, Charata como en Resistencia que fueron los ámbitos donde desarrolló su vida y actividad, reconocida como una mujer trabajadora, altruista, colaboradora, misericordiosa, sumamente activa y alegre, con un carácter dicharachero similar al de su padre, don Ivan Garmaz, inmigrante croata nacido en el pueblo Zupa y uno de los primeros pobladores que llegó a Las Breñas en noviembre de 1928. Tercera hija de Ivan y Elsa Fabro, cuatro hermanos, dos mayores, Felipe “Pitoti” y Juana María “Juanita” y dos menores, Hugo y Mirta.
Fue primera princesa del desfile de carrozas del estudiante en las ediciones 1957 acompañando a su hermana Juanita electa reina, y el 1959 a Teresa Raquel “Tita” Ríos. Maestra normal provincial, egresada con la cuarta promoción 1959 de la Escuela Normal Mixta Provincial Nº 1 Domingo Faustino Sarmiento de Las Breñas, ejerció la docencia en Charata donde contrajo enlace con Francisco Ferrer en primeras nupcias naciendo su hijo Daniel, y de las segundas nupcias con Magno López, María Ángeles. Radicada en Resistencia por las funciones político gubernamentales de su esposo, se integró inmediatamente a ese medio convirtiéndose en animadora de todo emprendimiento para el bien común.
Residentes Breñenses
Pero su vocación tuvo pleno cumplimiento con la Asociación del Centro de Residentes Breñenses en Resistencia a la que se integró primeramente como colaboradora y desde 2005 desempeñó el cargo de secretaria de la comisión directiva permaneciendo en el cargo hasta el momento de su fallecimiento. Asumió con los otros integrantes, un arduo y permanente trabajo en la casa propia del centro en la calle Yrigoyen donde se la podía encontrar limpiando, cocinando, consolando algún enfermo, divirtiendo a otros con sus ocurrencias y siempre acompañando en cualquier circunstancia. No hubo asamblea anual de la Asociación realizada en Las Breñas que Cuca no haya estado presente, trabajando desde el día anterior, leyendo la memoria y siendo una de las últimas en irse de regreso a Resistencia.
El Centro de Residentes Breñenses ha quedado en silencio y sin actividad, tal vez por pura coincidencia entre la cuarentena por la pandemia de coronavirus que obligó a suspender la recepción de pacientes y la partida de Cuca en el mismo tiempo, convirtiéndose para la comisión directiva en un golpe muy difícil de asimilar cuando es necesario continuar la batalla diaria, mensual y anual de dar albergue y contención a los que llegan a él buscando cobijo por severas razones de salud. Pero un alma tan generosa impregna el espacio por donde pasa y ha habitado su portador físico, y esa fuerza espiritual es la que marca la memoria, renueva el recuerdo y otorga la fuerza necesaria para emularla y seguir adelante, porque en realidad el tipo de persona como Cuca nunca mueren, trascienden por siempre y están vinculados de esa manera a la resurrección de Cristo. Esto significa no dar un paso atrás sino un vertiginoso salto hacia adelante penetrando en la eternidad, no reingresando en el tiempo, entrando donde no hay tiempo, descubriendo una nueva puerta por la que se encamina hacia las praderas de la vida eterna. Será esta seguramente para los miembros del Centro de Residentes Breñenses en Resistencia la convicción de continuar en tan noble como altruista empeño, cumpliendo con las obras de misericordia: alojar y dar posada al viajero; asistir al enfermo y consolar al afligido, y en todas ella vive para siempre Cuca Garmaz.
Colaboracion: Prof. Omar Héctor Zenoff (autor de Corazón Breñense, obra que destaca los 15 años de historia del Centro de Residentes Breñenses en Resistencia)
Elena Rosa Cuca Garmaz, colaboradora permanente del CRB

En todas las Asambleas acompañando a la Asociación


