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La capilla de Nuestra Señora de Itatí se vio desbordada y una parte de la multitud que acompañó la solemne procesión debió seguir la misa desde la vereda por no poder ingresar al templo en la celebración eucarística del cierre de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María e inicio del Año Mariano Nacional dispuesto para nuestro país por la Conferencia Episcopal Argentina, en el segundo Domingo de Adviento.
La imagen comenzó su peregrinar por la calle Esquiú hacia la avenida General Jones, tomo por ésta hasta Sobral y de ahí hasta Arbo y Blanco a la que recorrió una cuadra hasta San Lorenzo siguiendo por esta arteria hasta Soberanía Nacional y dirigirse hasta la capilla en la esquina con Esquiú. En el recorrido se rezaron los misterios gloriosos que fueron acompañados con cánticas y vivas a la Virgen, a la Iglesia y a Jesús.
Luego, se hizo descender del móvil a la imagen de la Virgen y se ingresó al templo que estaba totalmente cubierto de fieles y con el ministerio de música dirigiendo los cánticos ingresó el celebrante, padre Cristián Casamitjana, acompañado por los diáconos Omar Zenoff y Fabricio Jara, y el grupo de monaguillos y lectores.
El lema que guió el triduo de preparación y las celebraciones del domingo que incluyó el rezo del Rosario Comunitario, otorgamiento del sacramento del bautismo a numerosos niños y la procesión y Santa Misa este año fue “Madre, tu mirada renueva nuestra esperanza”; con ese ánimo, el párroco Casamitjana en su homilía destacó que en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción se inicia el Año Mariano Nacional, en recuerdo de la aparición de la Virgen del Valle en Catamarca, cerca de la ciudad capital.
Se estima que entre 1619 y 1620 fue hallada una pequeña imagen de la Virgen en una gruta oculta en el monte agreste y el misterio que rodeó por siglos la existencia de esa imagen que era venerada en secreto por los nativos del lugar. ¿Cómo llegó allí? Nunca se supo.
Reflexión del párroco
“En el contexto del adviento, dijo el padre Cristián, nos indica un tiempo de espera, de alguien que viene y ese alguien es Jesucristo; este tiempo nos invita a buscar y saborear los frutos del nacimiento de Jesucristo, nuestro Señor”.
En otro tramo de la reflexión, el sacerdote expresó que “esta solemnidad de María nos ayuda a orientarnos hacia el Adviento, el encuentro con Jesús que es el Emanuel; el primero fue en el seno de la Virgen María; el camino más fácil para ir a Jesús por lo que tenemos que estar dispuestos a Cristo y con Cristo no vamos a perder la esperanza. Dios es tan bueno y nos quiere tanto que nos entregó a su madre porque el camino más fácil, el más rápido y tener ese encuentro con Él es María, siempre es María; por lo que vamos siempre a Jesús con María, y en este año Mariano tenemos que tener esta idea en el corazón, en la mente y en la vida porque más allá de la historia que tengas, más allá de tu historia de pecado, más allá de todo lo que te tira por el piso, es bueno que sepas que estando unido a Jesús, todo puede cambiar, todo cambia y la forma más rápida de llegar es con María”.
Al final de la celebración el diácono permanente Omar Zenoff realizó la bendición de embarazadas y abuelos presentes.

