El domingo concluyó el año cristiano o litúrgico de la Iglesia Católica con la celebración de la Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo o de Cristo Rey.

Por ello el fin de semana las lecturas fueron, al igual que el Evangelio (Lucas 23:35-43), referidas al Rey. El padre Cristián en la prédica del domingo en la celebración de las 20 hs puso especial atención en la mirada del “buen ladrón”, el que estaba a uno de los lados de Jesús en la Cruz; después de mirar y comprobar en esa mirada que Jesús era realmente el Mesías, le pidió que se acuerde de él cuando venga en su Reino, a lo que Jesús le dice “Yo te aseguro, hoy estarás conmigo en el Paraíso”.

Es ese el momento en que pide a los fieles presentes, mirar a Jesús, contemplar su imagen en la Cruz y tratar de entender lo que Jesús pide, indica, guía.

Después de la celebración eucarística por varios minutos se hizo la adoración al Santísimo Sacramento y, acompañado por el diácono Omar Zenoff, el párroco recorrió el pasillo central del templo hasta la puerta de acceso portando la custodia con el Santísimo solemnemente expuesto y con la bendición al pueblo concluyó la ceremonia. Hubo un tiempo para felicitar al diácono Zenoff que el viernes último recibió el premio "Don Bosco" que otorga la Asociación de Exalumnos Salesianos de Resistencia, por su trayectoria ligada a la escritura, la historia y como diácono de la parroquia breñense.

El año litúrgico o cristiano es el tiempo que media entre las vísperas de Adviento y la hora nona o novena de la última semana del tiempo ordinario. Es el tiempo en que la Iglesia celebra el entero misterio de Cristo, desde el nacimiento hasta su última y definitiva venida, llamada también la Parusía. Y es un tiempo que concluye con la celebración de Cristo Rey.

La fiesta de Cristo Rey fue instaurada por el Papa Pío XI el 11 de diciembre de 1925. El Papa quiso motivar a los católicos a reconocer en público que el mandatario de la Iglesia es Cristo Rey.

Durante el anuncio del Reino, Jesús nos muestra lo que éste significa para nosotros como Salvación, Revelación y Reconciliación ante la mentira mortal del pecado que existe en el mundo. Jesús responde a Pilatos cuando le pregunta si en verdad Él es el Rey de los judíos: "Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos; pero mi Reino no es de aquí" (Jn 18, 36). Jesús no es el Rey de un mundo de miedo, mentira y pecado, Él es el Rey del Reino de Dios que trae y al que nos conduce.