Un informe reciente del INTA indica que el inicio productivo en el Chaco fue la explotación forestal que llevó a un empobrecimiento de los bosques de las especies de mayor valor maderable.

A ello le siguió la producción agrícola y pecuaria, pasando al olvido la riqueza maderera que la provincia tuvo, al no realizar enriquecimiento de estas especies, ni aseguró el repoblamiento natural en la región sudoeste o domo central productivo.

El informe completo indica: La coexistencia de la actividad forestal con prácticas agrícolas o ganaderas (agroforesterías) aparte de aportar biodiversidad y favorecer al desarrollo sustentable, brindaría un fuerte apoyo al sector socioeconómico, generando fuentes de trabajo digno y sumando ingresos al productor.

Una cortina forestal es una plantación de árboles diseñada para reducir la velocidad del viento y mejorar el microclima en áreas de cultivo y ganadería. Al disminuir el viento, estas barreras vegetales protegen el suelo de la erosión eólica y reducen el daño físico a los cultivos y al ganado. Esta mejora del microclima aumenta la humedad del suelo y del aire, lo que puede incrementar la eficiencia en el uso del agua y, consecuentemente, el rendimiento de los cultivos. Además de los beneficios directos en la producción, las cortinas forestales son una inversión a largo plazo que protege el suelo y puede generar ingresos adicionales a través de la venta de productos forestales como madera, carbón o leña, lo que contribuye a la sostenibilidad y resiliencia del predio.

Es propósito de este trabajo conjunto entre la Estacion Experimental Agropecuaria “Ing. Agr. Emilio Druzianich” de INTA Las Breñas, y el Instituto de Investigaciones Forestales y Agropecuarias (IIFA) de la provincia, restaurar servicios ecosistémicos en ambientes degradados, para la mejora de índices productivos y regenerar corredores biológicos para la mejora integral del ambiente.

En El Palmar

El primer sitio de estudio está instalado en El Palmar, distante a 70 km al oeste de la ciudad de Gral. Pinedo, lugar donde en proximidades inician procesos de erosión hídrica y eólica. Para la plantación de han usado 3 clones de Eucaliptus, 2136, 2155 y 116 de Pomera Maderas, que provienen de híbridos interespecíficos de la cruza de los eucaliptos Eucalyptus grandis (rápido crecimiento) y Eucalyptus urophylla (mayor resistencia). Además, se adicionó algarrobos (Neltuma alba) provenientes de dos orígenes diferentes, Campo Duran y Sauzalito, en cercanía a los cultivos para disminuir efectos deriva de las prácticas agrícolas sobre los clones de eucaliptos. Se instalaron 3 líneas puras distanciadas 2 m entre plantas y a 5 m entre líneas en el caso de los clones de eucaliptos. Para el caso de los algarrobos se distancio a 5 m de la última línea de los clones y a 6 m entre individuos en la línea de plantación.

Para ampliar la información generada de comportamiento, productividad, restauración de servicios ecosistémicos, la cortina cubre una extensión de casi 3000 m y atraviesa 3 capacidades de uso de suelo diferentes, IV; V y VI.

Se prevé la elaboración de productos de alto valor comercial con los residuos de la poda, y raleo, como carbón activado y biochar. El biochar es carbón vegetal cuando es empleado como enmienda para el suelo, con múltiples beneficios como restaurador de suelos. Este uso del carbón se está investigando como una forma de secuestrar carbono para reducir las emisiones de dióxido de carbono por lo cual cambia la posición de muchos productores.

Estas prácticas también contemplan la posibilidad de negociar bonos de carbono prescribiendo un sistema productivo integral. Todo esto representa una alternativa de ingresos más que interesante para los productores de la zona.