
El Impenetrable chaqueño, una de las regiones más extensas y postergadas del norte argentino, cuenta con la localidad de El Sauzalito, rodeada por numerosas comunidades rurales.
En este contexto, del 3 al 15 de enero, se desarrolla la Misión Diocesana, como expresión concreta de una Iglesia que sale al encuentro y camina junto a su pueblo.
Este año y después de más de 30 ediciones, la misión tiene como referencia pastoral a la Parroquia San Francisco Solano de El Sauzalito y está encabezada por el presbítero Juan Barrios, párroco del lugar, acompañado por otros sacerdotes, religiosas y fieles laicos que se distribuyen en distintos puntos del territorio.
La población del Impenetrable se encuentra mayormente dispersa en parajes rurales, con acceso limitado a servicios básicos como salud, agua potable y transporte. A esto se suman las condiciones climáticas extremas y la escasez de recursos, que hacen de la vida cotidiana un desafío constante, aunque atravesado por una fuerte solidaridad comunitaria.
La experiencia misionera se vive bajo el lema: “En Jesús y con Jesús, siempre hay esperanza”, una consigna que resume el sentido profundo de esta presencia eclesial en el territorio.
Testimonios
Gretel, una de las misioneras que participa por segundo año consecutivo, compartió su experiencia con palabras sencillas y directas: “La verdad que la gente muy cálida, muy excelente. Nos recibió con mucha alegría, porque ya el año pasado vinimos”. Al referirse a estos primeros días de misión, explicó: “Este es el primer contacto que estamos teniendo, más de escucha y de presentar quiénes somos”. Además, señaló un cambio con respecto al año anterior: “Como ya nos conocen, están más abiertos hacia nosotros” y destacó un aspecto muy concreto de la vida cotidiana de las familias: "Como llovió, la gente está contenta porque tiene agua en sus casas”.
Otro testimonio es el de Juan, misionero orionita proveniente de la Arquidiócesis de Resistencia, con una fuerte devoción a San Luis Orione y a Nuestra Señora de Huachana, quien compartió cómo vive esta experiencia en el monte: "Es una experiencia totalmente nueva, distinta a la que estamos acostumbrados”. Explicó que, si bien ya había participado en misiones urbanas, esta realidad lo interpela de otro modo: "Si bien ya hicimos misión en la ciudad, estar acá en el monte del Impenetrable por primera vez es vivir un poco cómo vive la gente”. Por último, destacó lo que esta experiencia deja en quienes llegan desde otros contextos: “También enseña a valorar un poco más las cosas que tenemos cotidianamente y a cuidarlas más”.
La Misión Diocesana es un signo visible de una Iglesia que escucha, acompaña y comparte la vida, anunciando el Evangelio desde la cercanía y la sencillez.
Desde las comunidades se invita a acompañar esta misión con la oración, pidiendo por los frutos de este tiempo, por cada misionero y misionera que entrega su vida en el servicio, y para que muchos más se animen a sumarse a esta obra evangelizadora.
Fuente: Parroquia Santa Rosa de Lima.

