
La Diócesis San Roque de Presidencia Roque Sáenz Peña, de la que depende la parroquia San Miguel Arcángel que fue una de las 4 Iglesias Jubilares de su jurisdicción, informó de este hecho histórico de la Iglesia Universal.
El Año Jubilar llegó a su etapa final en las distintas diócesis, marcando un tiempo de gracia, reflexión y renovación espiritual para la Iglesia. Según lo dispuesto por el Santo Padre, el cierre del Jubileo en cada Iglesia particular debía realizarse el 28 de diciembre de 2025, fecha que fue respetada en las diócesis de todo el mundo.
Este domingo 28 de diciembre concluyó oficialmente el Año Jubilar también en la Diócesis San Roque, cerrando así un tiempo especial de gracia que la Iglesia vivió a lo largo de este período, convocado para profundizar la fe, la conversión y la esperanza del Pueblo de Dios.
El Año Jubilar fue un tiempo eminentemente espiritual, que se desarrolló a través de la vida ordinaria de las comunidades, la oración personal y comunitaria, la celebración de los sacramentos y el compromiso cotidiano con el prójimo.
En este marco, tres de las cuatro Puertas Santas ya fueron clausuradas, mientras que la última Puerta Santa, ubicada en Roma, será cerrada solemnemente el próximo 6 de enero, en la Solemnidad de la Epifanía del Señor, poniendo así el broche final al Jubileo a nivel universal.
Celebraciones especiales
En cada diócesis, el cierre del Año Jubilar se vivió con celebraciones especiales, organizadas de acuerdo con el discernimiento pastoral de cada obispo. Misas, momentos de oración comunitaria y gestos simbólicos marcaron este tiempo de agradecimiento por los dones recibidos y de envío renovado para la vida cristiana.
Para la Diócesis de San Roque, el cierre del Año Jubilar representa la culminación de un tiempo de reflexión y renovación interior, que deja como fruto el llamado a sostener en la vida diaria aquello que fue sembrado durante este período: una fe más consciente, una Iglesia cercana y un compromiso constante con los valores del Evangelio.
En nuestra diócesis, el obispo Hugo Barbaro clausuró el Año del Jubileo mediante una carta-mensaje, publicada el pasado 27 de diciembre, en la que invitó a los fieles a conservar en la vida cotidiana los frutos espirituales de este tiempo extraordinario de gracia. En su mensaje, destacó la importancia de la conversión personal, la misericordia y el compromiso comunitario como pilares que deben perdurar más allá del Jubileo.
Como comunidad diocesana, rezamos por los frutos de este Jubileo, para que las semillas sembradas durante este año especial continúen dando vida, esperanza y renovación en nuestras parroquias, familias y espacios de misión, fortaleciendo el camino de fe del Pueblo de Dios.

