La comunidad parroquial de San Miguel Arcángel, en consonancia con el lema "Con San José aprendamos a orar", celebró con alegría y devoción la fiesta patronal de San José. Durante varios días de preparación, se llevaron a cabo diversos actos litúrgicos y momentos de reflexión en honor al santo patrono.

El programa previsto incluyó un triduo de preparación, que consistió en el rezo del Rosario de la aurora a las 06:30, seguido por una reflexión sobre la vida de San José a las 19:20. Cada día culminó con la Eucaristía que se celebró a las 20:00. Estos momentos permitieron a los fieles profundizar en el significado y ejemplo de vida del santo.

El domingo, se mantuvo el mismo horario para el rezo del Rosario y para la reflexión sobre San José; a las 18:00 tuvo lugar una solemne Santa Misa en honor al santo patrón. Estas actividades fueron una oportunidad para renovar los votos y fortalecer aún más la fe.

En el último día del triduo, el lunes 18, nuevamente se rezó el Rosario de la aurora como en los días anteriores; a las 19:20 se compartieron reflexiones sobre la vida ejemplar de San José y posteriormente tuvo lugar una celebración especial dedicada a su palabra.

Jornada festiva

La culminación festiva llegó el martes 19 con una procesión solemne por las calles del barrio portando la imagen sagrada del Santo Patrono. Desde tempranas horas vespertinas hasta llegar al terreno especialmente preparado detrás de la capilla ubicada en Sarmiento y Soberanía Nacional; allí se llevó a cabo una emotiva Santa Misa que congregó a toda la comunidad parroquial.

Es importante recordar que esta devoción hacia San José nació hace casi tres décadas cuando una familia devota organizó una misa pública frente a su domicilio. Esta iniciativa despertó un fervor religioso entre los vecinos quienes sintieron un fuerte llamado para formar una comunidad sólida basada en principios cristianos. De esta manera surge esa capilla dedicada al santo patrón que hoy es centro espiritual e inspirador dentro del barrio.

La figura venerable e inspiradora de San José enseña no solo cómo orar sino también cómo vivir nuestra fe cotidianamente. Su ejemplo, además, anima a ser fieles seguidores de Cristo y mostrando cómo se puede ser instrumentos obedientes ante Dios.