La comunidad de fe, con la devoción en la santa de los imposibles, celebra mañana la fiesta patronal, luego del triduo de preparación que comenzó el domingo y concluye hoy en la capilla ubicada en Paraguay y Av. Urquiza.

Este año y bajo el lema “Santa Rita, protege y bendice a cada familia” la preparación fue con un triduo que se inició el domingo 19 con la Adoración al Santísimo Sacramento desde las 19 hs; media hora después fue el rezo del Santo Rosario y a las 20, la Santa Misa con el tema La oración fortalece a la familia.

El lunes continuó con el mismo programa y horario con el tema "La familia cristiana cultiva el espíritu de amor y servicio", y se completa hoy con las mismas acciones y el tema "En la Eucaristía la familia encuentra su plenitud".

Fiesta patronal

La fiesta patronal comienza mañana a las 8 hs con el rezo del santo rosario Por la familia y la defensa de la vida desde su concepción. Varios grupos de la parroquia San Miguel Arcángel se sucederán cada media hora; en el inicio estarán Santa Rita y Renovación Carismática; 08:30 Santa Teresita, Nuestra Señora de Itatí, Movimiento Familiar Cristiano e Infancia y Adolescencia Misionera; 09:00 San José, Virgen de Fátima, San Expedito y Santa Madre Maravillas; 09:30 San Miguel, Virgen del Rosario de San Nicolás, Movimiento de Cursillo y CaFa 2° año; 10:00 San Cayetano, Mailín, Jesús de la Divina Misericordia, Sagrado Corazón y CaFa 1° año; 10:30 Santa Rosa, Ministros de la Eucaristía, Pastoral de la Salud y Confirmación 1° y 2° año.

A las 18 comenzará la procesión que recorrerá las calles del barrio acompañando la imagen de Santa Rita y, a su término, la celebración eucarística con el tema Santa Rita protege la familia.

Amparo y ayuda

En esta festividad, nuevamente la gente podrá acercarse a compartir la procesión y eucaristía, tocar su imagen pidiendo amparo, ayuda y soluciones para los casos más difíciles que requieren el don de la divina providencia, mucha fe y perseverancia.

Santa Rita de Casia vivió su santidad y entrega a sus semejantes y a Dios, luego de ser admitida en el Convento de Agustinas de Casia, por intercesión de San Juan Bautista, San Agustín y San Nicolás de Tolentino, sus santos preferidos.

Ella fue practicante y propulsora de las mejores virtudes y la heroicidad de su vida estuvo fundada en las circunstancias y situaciones muy difíciles que vivió junto con su propia familia, especialmente con su esposo Pablo Ferdinando y sus dos hijos varones; también la comunidad la rechazó durante años hasta que decidió ingresar al convento.