
Los técnicos de la Estación Experimental Agropecuaria Ing. Agr. Emilio Druzianich” de INTA Las Breñas, ante los efectos de las intensas lluvias registradas en los últimos meses, brindan pautas para reconocer síntomas de estrés hídrico en cultivos.
En los últimos 6 meses se llevan acumulados 1623,7 mm de lluvia, mientras el promedio anual en este punto es de 944,3 mm lo que puso en riesgo las principales actividades productivas de la zona.
Ante esta situación y con perspectivas climáticas de continuidad de abundantes lluvias en el noreste del país, los técnicos del INTA explican el efecto del evento climático en los cultivos de algodón y soja y dan pautas de reconocimiento de síntomas de estrés hídrico.
El ingeniero agrónomo Gerardo Quintana precisó que “las lluvias de enero produjeron anegamientos y encharcamientos de muchos lotes de soja, por lo que, en este primer momento, se debía estar atento a los síntomas en las plantas que nos pueden dar cuenta del estrés por exceso hídrico, como es el amarillamiento de las hojas y una disminución o eliminación total de los nódulos formados en esta primera etapa”.
Su colega José Tarragó, en tanto, aseguró que “las condiciones de exceso hídrico producen en el algodón una disminución del crecimiento de la planta y un envejecimiento prematuro del cultivo que repercutirá en el rendimiento y también en la calidad de la fibra”.
Algodón bajo agua
En este sentido, el especialista reconoció que “ya se puede observar una gran diferencia en el crecimiento de las plantas de zonas bajas con anegamientos temporarios superiores a los 7 días y plantas que crecieron en zonas altas sin anegamiento”.
Las lluvias que tuvieron un registro pluviométrico de marzo con 258 mm de lluvias en la región, 132 mm más que lo normal, sometieron a los cultivos de algodón y soja, que están en un estado avanzado de producción, a otro periodo de anegamiento con pérdidas en las zonas bajas y un nuevo ciclo de estrés en la media loma y loma.
Por ello, aseguró Tarragó “si bien el impacto depende de la magnitud y la continuidad del evento climático, las pérdidas de rendimiento en algodón pueden ir entre el 10 y el 50 %, ya que este cultivo no resiste falta de oxígeno en las raíces; de todos modos, hay posibilidades de que los cultivos se recuperen y compensen, en función de la fecha de siembra, la fertilidad y el manejo adecuado. Esto se observó en los lotes de la asociación cooperadora del INTA Las Breñas que sortearon los anegamientos producidos por las lluvias de diciembre, enero y marzo con un estado óptimo para cosecha el 15 de abril, antes de las precipitaciones del 20 de abril”.
Otra observación del técnico es que el anegamiento y la falta de radiación solar son dos factores que condicionan la fijación de carbohidratos que sirven para sustentar los frutos, lo que genera un amarillamiento en las plantas que implica pérdidas de rendimiento.

Soja anegada
Para el caso de soja anegada, “puede haber una reducción en el crecimiento de las plántulas con una posible merma en el rendimiento. El grado de impacto dependerá de la continuidad y duración del anegamiento o encharcamiento de los lotes, al igual que el algodón”, especificó Quintana, confirmando que las condiciones climáticas llevaron a que muchos lotes de soja no se hayan podido implantar o se haya perdido en su totalidad la siembra realizada.
Subrayó además que “aunque el potencial de rendimiento de las siembras de soja ultra tardías va a caer por la reducción de crecimiento, una buena fertilidad y humedad pueden ayudar a lograr rendimientos adecuados en torno al promedio de la provincia”.
Las lluvias de marzo y abril anegaron lotes de soja en estadíos más avanzados y “los daños son mayores, ya que se produce la pérdida de vainas y flores o, incluso, una defoliación que se traduce en una potencial importante pérdida de crecimiento”.
Monitoreo de plagas
Ambos especialistas de INTA coincidieron en destacar la importancia de los constantes monitoreos de plagas en los lotes y su control para evitar pérdidas de frutos y reducción de área foliar, por efecto de las enfermedades y por orugas defoliadoras, que incidirán negativamente en el periodo de llenado de los frutos.
A pesar de que los cultivos pueden rendir bajo condiciones de anegamiento, las últimas precipitaciones, ocurridas en fin de semana pasado, ponen el riego esta posibilidad. “Tanto la cosecha de soja como de algodón, los cuales podrían tener pérdidas totales debido la magnitud de las precipitaciones y los pronósticos de posibles lluvias en los últimos días”, aseguraron los técnicos.
En el caso de que se pueda cosechar habrá que esperar una disminución significativa en la calidad de fibra y grano por lo cual el futuro de esta cosecha 2018-2019 no es muy alentador para la zona de Las Breñas en los cultivos de soja y algodón.

