El sector algodonero de la zona y la provincia encaró la campaña 2018/19 con grandes expectativas fundadas en el repunte de lo que dejaba la anterior y por las condiciones del tiempo en noviembre que trajo un buen milimetraje de lluvias en esta zona y buena parte de la provincia.

Con ese marco, la Estación Experimental Agropecuaria “Ing. Agr. Emilio Druzianich” del INTA Las Breñas, siguió con el trabajo de investigación en parcelas demostrativas que aún permanecen en la unidad, pero con la premisa de que todo lo referido al textil forma parte del Programa Nacional de Algodón, considerado por el INTA como uno de los 9 cultivos industriales a los que les brinda una especial atención, y que tiene en la EEA de Presidencia Roque Sáenz Peña su centro principal de investigación.

El responsable del trabajo en Las Breñas es el ingeniero agrónomo José Tarragó, junto a Nelson Nadal, muestra a Norte los ensayos donde trabajaron en esta campaña.

Se trata de lotes sembrados los días 11 y 12 de noviembre con una fertilización de 50 kg de urea; se trata de un Deltapine 1238, al que se aplicó herbicidas glifosato con acetoclor antes de la 4ª hoja, con monitoreo periódico. Se hizo una aplicación preventiva, periférica y ante un ataque de pulgón a los 45 días; después le siguieron las aplicaciones de rutina cuando se podía ingresar ya que las lluvias, especialmente en enero, complicaron el trabajo y se entraba cuando se podía.

Impacto del anegamiento

“El algodón con 24 hs de anegamiento ya tiene impacto en el rendimiento y este lote estuvo afectado por anegamiento en sectores. Con un tiempo de 48 horas de anegamiento o más, tiene incidencia porque se generan hormonas, envejece la planta, no pude tomar nitrógeno en todo ese tiempo y el efecto se nota al comparar con las plantas que están en la altura o en una zona no anegada como se ve en este lote”, dice el técnico mientras que considera que el algodón habitualmente se sobrepone a este tipo de situaciones, más allá de que habrá pérdidas de rendimiento y, tal vez, algo de calidad. Por otro lado, muestra las hojas con cambio de color, con aspectos de viejas, por la senescencia anticipada de las hojas como consecuencia del etileno que se genera y se acumula por el anegamiento o baja de crecimiento, lo que los productores dicen “se entregó la planta”.

Se sumó a ello enfermedades ya que hubo alternaria y muy poco de ramularia (hongos ascomicetos) y, si bien hay cómo combatirlos, la suma de ellos al anegamiento, muchas plantas senescentes se hizo difícil retrasar eso.  Respecto de plagas, se notó incidencia de chinches, explica Tarragó, y algo de picudo con una aparición tardía y se controló con 4 aplicaciones; se haría una próxima junto al defoliante para que la población invernante sea la más baja posible.

Cosecha en abril

La cosecha se realizaría en los primeros días de abril pero supeditada a la fecha que se haga la defoliación ya que se debe considerar las probables temperaturas de los días subsiguientes a la aplicación, puesto que para un buen funcionamiento debe haber una temperatura media por encima de los 18-20° y cuando sea mayor, la respuesta será mejor a los defoliantes hormonales.

Se estimó como conveniente la aplicación el día sábado 23 ya que se esperaba al día siguiente temperaturas máximas de entre 29 y 30° y, lo mejor que puede pasar en este proceso es la máxima temperatura en el primer día posterior a la aplicación; después hay que esperar un par de semanas para lograr el mejor resultado.

Las diferencias de tamaño de las plantas demuestran el efecto negativo en zonas bajas que fueron anegadas