
El Miércoles de Ceniza, anterior al primer domingo de Cuaresma o, para entender más fácilmente, el que sigue al carnaval, los católicos realizan el gesto simbólico de la imposición de ceniza en la frente, fruto de la cremación de las palmas del Domingo de Ramos del año anterior.
La parroquia San Miguel Arcángel dispuso celebraciones en el templo a las 9 y 20 hs; y en la capilla Santa Rita a las 20.
En horas de la tarde, diversos grupos de ministros de la Eucaristía y colaboradores se dirigían a la zona rural: 17 hs El Recoveco; 19 hs Pampa Iporá Guazú; 17 hs Pampa del Zorro; 18:30 hs. Pampa Gómez; 20 hs Las Piedritas; 17 hs Pozo del Indio; 19 hs Pampa Mitre; 17 hs El Tordillo; 19hs Pampa Suárez; 17 hs El Triángulo; 18:30 hs La Dorila; 19:30 hs Lote Morasi; 17 hs Santa Justina; 18 hs Santa Elena; 19 hs Pampa Brugnoli; 17 hs Pampa Zanata; 19 hs Pampa Leguizamón; 17 hs San Antonio de El Estero; 19 hs El Arenal.
En estos encuentros se escuchan frases como “polvo eres y en polvo te convertirás”, “conviértete y cree en el Evangelio”, Se hace como respuesta a la Palabra de Dios que “nos invita a la conversión, como inicio y puerta del ayuno cuaresmal y de la marcha de preparación a la Pascua. La Cuaresma empieza con ceniza y termina con el fuego, el agua y la luz de la Vigilia Pascual. Algo debe quemarse y destruirse en nosotros (el hombre viejo) para dar lugar a la novedad de la vida pascual de Cristo”.
Mensaje del Papa Francisco
El Papa Francisco presidió este miércoles 6 de marzo, la Misa del Miércoles de Ceniza, con la imposición y bendición de la ceniza, en la Basílica romana de Santa Sabina. En su homilía, el Santo Padre invitó a liberarse “de los tentáculos del consumismo y de las trampas del egoísmo” y vivir la Cuaresma como un momento propicio para la conversión.
“La Cuaresma es el momento para liberarnos de la ilusión de vivir persiguiendo el polvo. La Cuaresma es volver a descubrir que estamos hechos para el fuego que siempre arde, no para las cenizas que se apagan de inmediato; por Dios, no por el mundo; por la eternidad del cielo, no por el engaño de la tierra; por la libertad de los hijos, no por la esclavitud de las cosas. Podemos preguntarnos hoy: ¿De qué parte estoy? ¿Vivo para el fuego o para la ceniza?”.

