
El médico veterinario Aldo Smeriglio explicó el trabajo que se realiza desde 2014 para acompañar a los productores de caprinos de la zona de influencia de la Estación Experimental Agropecuaria “Ing. Agr. Emilio Druzianich” de INTA Las Breñas.
Él es responsable de la sección caprinos en esta Unidad de investigación y extensión de tecnología y explicó que “Desde el área de investigación en producción de carne, comenzamos en 2014 con este proyecto y después de un año de preparación, a principios del año siguiente llegaron las primeras cabras y comenzamos trabajos de investigación; hoy, se trabaja en cruzamiento con reproductores de raza boer, principal carnicera a nivel mundial, y hembras de biotipo local, para evaluar los beneficios que ofrecen. Las cabras son de tipo criollo, pero vienen de un largo cruzamiento con razas exóticas para producción, tanto de carne como de leche; lo que nos ocupa es que se mejore la producción carnicera”, destaca Smeriglio.
Línea de investigación
El técnico destacó que la línea de investigación está centrada en la evaluación de este tipo de cruzamiento para mejorar rendimientos carniceros. La majada del INTA Las Breñas está compuesta por hembras de biotipo local, animales criollos que están manos de los productores y se cruzan con machos puros de raza boer de cabañas locales, de la zona. Después, se evalúan los rendimientos productivos de los cabritos resultantes con pesajes al nacer y semanales hasta los 4 meses para verificar cuáles son los beneficios y su magnitud. Con esto se logra la aptitud carnicera del boer con la rusticidad y adaptación al medio de los cruzamientos locales que tiene un valor destacado.
Servicio dirigido
En la reproducción se trabaja hoy con la sincronización de celo, servicio dirigido con monta natural pero tratando de sincronizar el servicio y, con ello, los partos y las crías para una mejor organización y trabajo escalonado, en lugar del continúo que habitualmente tiene cada pequeño productor.
El médico veterinario cuenta que se visitan los establecimientos de toda la zona con “se observa cada animal con el objetivo de saber la cantidad de hembras, sus edades según cantidad y estado de dientes, condición corporal, aplomos y estructura; para ello, registramos cada una de las chivas, luego volcamos todos esos datos en un programa que nos permite visualizar la situación de cada productor. Todo ello, se une al propósito que tiene como unidad productiva para tener en servicio una cantidad determinada de madres, como así también la condición de cada una para dejarlas en el rodeo o derivarlas para faena, por su edad avanzada o por no contar con las condiciones mínimas para ser servidas (preñadas) y alimentar a una o más crías”, determina el veterinario.
Por otro lado, con los animales que se descartan de la producción de crías, se dispone su engorde con alimentación seleccionada y también se hacen mediciones del tipo de forraje que permite una mejor terminación del animal adulto; luego, se faena y se analiza la calidad y terneza de la carne de las hembras de más de 4 años o las que fueron descartadas por falta de producción.

