
El jueves 8 de octubre se recordó el Día Mundial de la Dislexia y el Gobierno local adhirió iluminando de azul turquesa la fachada del edificio municipal como signo visible de solidaridad con las personas que padecen dislexia y sus familias.
La dislexia es un trastorno invisible que afecta al 10% de la población mundial, y según datos aportados por la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba, es de origen neurobiológico y hereditario para aprender a leer en forma fluida, exacta y automatizada, que trae grandes consecuencias emocionales si no es tratada y acompañada tanto en el ámbito familiar y escolar, como de la salud.
Es un trastorno del aprendizaje de la lectura y la escritura, de carácter persistente y específico, que se da en niños que no presentan ningún hándicap físico, psíquico ni sociocultural y cuyo origen deriva de una alteración del neurodesarrollo.
La dislexia es mucho más que tener dificultades en la lectura y en la escritura, ya que existen problemas de compresión, de memoria a corto plazo, de acceso al léxico, confusión entre la derecha y la izquierda, dificultades en las nociones espacio-temporales y otras. Debemos tener en cuenta que no existen dos disléxicos idénticos y por tanto cada caso es único y no tiene por qué presentar la totalidad de los síntomas.
Dislexia y educación
El principal problema que tiene la dislexia es que no es compatible con nuestro sistema educativo, pues, dentro de este, todos los aprendizajes se realizan a través del código escrito, por lo cual el niño disléxico no puede asimilar ciertos contenidos de materias como Conocimiento del Medio, porque no es capaz de llegar a su significado a través de la lectura.
La Ley 27306 garantiza en nuestro país el derecho a la educación de niños, adolescentes y adultos con dislexia y otras dificultades específicas de aprendizaje (DEA).
Disfam Argentina, la Asociación Argentina de Dislexia y Familia, promueve junto a otras Asociaciones del mundo y de la Argentina, octubre como el mes de la concientización de dicha condición.
Una detección y actuación precoz sobre esta condición es imprescindible para evitar el fracaso escolar, personal y social de las personas portadoras de la dificultad.
Desde la OIDEA (Organización Iberoamericana de las Dificultades Específicas del Aprendizaje) se ha convocado a una campaña bajo el lema “#UnidosporlaDislexia, para la visibilización de este trastorno neurobiológico en el que se solicita iluminar los edificios públicos del color azul turquesa, ícono de este trastorno.

